Continúo con mi campaña privada en la que pretendo ponerme al día, leyendo los pocos libros que poseo y que descansan en mis armarios sin haber sido leídos nunca. Libros que fueron comprados en grupo y que por alguna razón había dejado olvidados han empezado a abrirse por primera vez. Libros que había comprado recientemente, cuya lectura estuvo aplazada por ciertas “prioridades” de caracter laboral. Libros que estaban en los estantes solo para lucir mi capacidad de selección, pero que no significaban nada más que eso… eso y que cada vez que los veía me recordaban mi mediocridad como lector.
Pero lo mas importante, para por fin intentar acabar con ese remordimiento que me daba al verlos bien organizados pero vírgenes, estoy ejecutando el noble propósito de desatrasarme en libros que tengo almacenados… y desafortunadamente no los que debí leer en el colegio o la universidad y que por razones que no comprendo no fueron incluidos en mis deberes.
Parece estúpido que esa iniciación ante ciertas obras que debiesen ser “obligatorias” quede en manos de gente limitada y ciertamente torpe. Es ridículo que la selección de libros la haya realizado a veces porque el nombre me parecía conocido. Es imperdonable que lo que hoy leí no estuviera en mi poder hace unos 15 o 20 años. Creanme… mi vida hubiese sido mucho mas divertida y fácil si hubiera encontrado a este amiguito Wilde mucho antes… confieso que había tenido cierta admiración a la figura del “tipo” (o la leyenda alrededor de su personalidad), pero que nunca había confesado el hecho de no haber leído El Retrato de Dorian Gray, La importancia de llamarse Ernesto o el Abanico de Lady Windermere… Lo mas cercano que estuve de este man fue una breve secuencia en el film Velvet Goldmine en la que se decía que cuando grande quería ser una estrella pop, siendo extraterrestre (de plano me negué a ver la película “biográfica”… y lo seguiré haciendo).
Así las cosas, y sumando esta razón a mil más, hoy maldigo a mis obtusos profesores de bachillerato, maldigo a mis estupidos compañeros de clase… a ninguno se le ocurrió sugerirme o prestarme libros de este man… de hecho de ningun otro man (a mis profesores de la universidad y a mis compañeros postcolegio los maldeciré otro día y por otras razones, pienso que ellos suponían que era mi DEBER haber pasado por las líneas de escritores tan decentes como este).
Lamento decir que por simple pena no había cojido nunca a este man en serio. Mal por mi. Lamento que hoy esté molesto conmigo, en lugar de estar feliz releyendo a este man.
Ahora si la cuestión por la cual empecé a escribir esto hoy. Qué se necesita para ir creando un orden lógico de lectura para establecer un sentido de cultura y criterio personal medianamente “decente”? Que pasa con algunos escritos que desafortunadamente no han sido traducidos al castellano y que por consiguiente en estas latitudes ignoramos su existencia e importancia? Existe un inventario de “lecturas universales obligatorias” que desconozco y deba seguir? Puedo confiar en el criterio de los autores de dichos inventarios? Qué criterios debo seguir para seleccionar el inventario adecuado, garantizando no dejar por fuera obras fundamentales?
Hoy creo que debo recurrir a aplicaciones de inteligencia de negocios de amazon.com para establecer tendencias de gusto similares a los mios (si a usted le gustó tal libro, a la gente que también le gustó le gustan x, y, z)… esa parece ser la solución menos complicada y fácil de seguir… me parece mucho mas sensato que acatar las recomendaciones que dan en los noticieros por aquello que malamente Bogotá es la “capital mundial del libro”.
Que importante era en su momento la figura del “adulto significativo” (aunque este fuera menor que uno, p.e. R & B o B & R para que no parezcan el género musical de J-Lo), de la cual uno recibía ese tipo de sugerencias. Que importante la figura del profesor admirado en las películas que imponía su criterio apoyado en listas de cosas que había que leer o ver. Ante la ausencia de esta segunda figura casi a lo largo de toda mi vida, recurro ahora a agotar las existencias del material que se encuentra en mis manos… esperando encontrar una que otra sorpresa…
Ahora bien, considero mi obligación moral informar de dichas sorpresas a la gente que se tomó la molestia de leer nuevamente la pastoral que siempre produzco cuando estoy molesto… bueno y también al que le de la gana entrar a mi página de vez en cuando… o simplemente al que llegó por casualidad. Encontrarán ahora calificación de libros (de cero a cuatro, incluidas fracciones), en una sección dedicada solo para este fin… nada mas, ni crítica diferente a mi calificación, ni profundos estudios, ni conclusiones ni nada… simplemente la mención de ellos y mi humilde apreciación en términos de asteríscos y fracciones.
Ojalá y a alguien le sirva.
Comentarios recientes